¿Un católico puede ser o asistir con un “coach de vida”?

¿Un católico puede ser

En la actualidad la industria de la motivación ha crecido enormemente, el sentirse bien es un gran negocio. Está muy de moda ir a charlas de motivación, o tener “coaches” de vida quienes supuestamente te guían para alcanzar la felicidad, en las redes sociales todos conocemos a alguien que comparte mensajes positivos.

Pero ¿en realidad esto es lo que quiere Dios de nosotros? ¿Quiere Dios que tapemos nuestros problemas con una frase inspiradora o con un discurso motivador? ¿Quiere que nos digamos constantemente que ‘nosotros podemos’? teniendo como referencia los Evangelios, podríamos concluir que no es así.

La motivación del cristiano está en la cruz, en el sufrimiento y humillación del vía crucis, en las llagas de Jesucristo crucificado, la motivación del cristiano está en la resurrección, porque no hay cruz sin resurrección.

Con las terapias de auto ayuda, con la construcción de un concepto de hombre fuerte que todo lo puede, se tapan los sufrimientos de la cruz. Debemos de abrazar la cruz para poder reconocer los clavos que nos hacen colgar de ella y nos dejamos morir, que no nos movemos a la gloria de la resurrección, morir en la cruz de Cristo es reconocer nuestro pecado, nuestras carencias y saber que sin Dios no podemos, es aceptar el sufrimiento que nos salva, que nos cambia, que deja que Dios entre en nuestras vidas y descansar en Él.

Cristo por ello nos invita a cargar con nuestra cruz, para ir en pos de Él, eso significa como dijo el Papa “imitar Su dedicación al Padre y sus gestos de servicio y de amor, a perder la vida para encontrarla”. Para poder seguir a Cristo hay que hacer amigo de Cristo, leer el Evangelio, acudir a los sacramentos, dedicar momentos diarios a la oración, “empaparse” de sus enseñanzas, que son divinas, ahí damos un fundamento sólido a nuestra vida cristiana.

Cada que nos enfrentemos a la cruz esperemos la resurrección, porque ya hay Uno que cargó con ella y nos da la felicidad en este mundo. En la Biblia dice en 366 ocasiones: no tengan miedo. Esa es Su motivación y Su promesa.