¿QUÉ SIGNIFICA UNA CRUZ INVERTIDA?

El cine y la televisión son culpables de hacer que muchos tengan ideas extrañas y muy erróneas acerca de cosas de Dios y del más allá. Debido al bombardeo de las películas y las series de TV, muchos creen que hay cosas como «almas atrapadas» que se quedan aquí hasta que resuelven algún asunto pendiente. Otros creen que los demonios en verdad tienen forma y sustancia corpórea en este mundo. Otros creen que la cruz invertida es un símbolo original del satanismo, y al verla inmediatamente se forman un prejuicio de la persona que la porta.

 

En San Juan 21,18-19 Jesús dice algo que es un claro aviso para Pedro. «En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras.» Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

 

Jesús casi describe la forma en que Pedro va a ser martirizado. Cuando le dice que extenderá sus brazos y otro le ceñirá, hace alusión a lo que sucedía con los que eran condenados a ser crucificados: se les ataba el pesado travesaño horizontal de la cruz, conocido como patíbulum, de manera que el condenado tenía que andar a su lugar de ejecución con los brazos extendidos, atados al patíbulum, soportando aquel pesado madero al cual quedarían clavados sus brazos.

 

A pesar de que la biblia no confirma cómo murió San Pedro, por medio de la Tradición hoy sabemos que San Pedro murió crucificado. La Tradición nos dice que el propio San Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo, ya que no se sentía digno de sufrir la misma muerte que su Señor. De ahí que la cruz invertida es la cruz de San Pedro. De ninguna manera se trata de un símbolo satánico.

«¡ESO NO ESTÁ EN LA BIBLIA!» Nunca faltará el fundamentalista que se rasga las vestiduras porque esto o aquello del catolicismo no está descrito, de forma literal, en la biblia. Es verdad, la cruz invertida, o cruz de San Pedro, no está descrita en la biblia. Curiosamente los que hacen esos señalamientos son los mismos que no portan ningún tipo de cruz, sino que una estrella de David o una bandera de Israel, las cuales no están descritas en ninguna parte de la biblia.

«¡LA CRUZ ES UN OBJETO MALDITO! ¡LA BIBLIA LO DICE!» Para aseverar semejante cosa algunos hermanos protestantes se sujetan del versículo en Gálatas 3,13: «Cristo nos rescató de la maldición de la ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, pues dice la Escritura: Maldito todo el que está colgado de un madero». En realidad lo que hacen es sacar un versículo de su contexto para usarlo como zancadilla y hacer tropezar a alguien en su fe. En la carta a los Gálatas San Pablo hace una comparación de cómo eran las cosas en la Antigua Alianza para luego dar a conocer cómo son en la Nueva Alianza.

En la Antigua Alianza la cruz fue motivo de escándalo, pero en la Nueva Alianza ha dejado de serlo, ya no es un objeto maldito. Eso lo leemos en Gálatas 5,11:«En cuanto a mí, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué soy todavía perseguido? ¡Pues se acabó ya el escándalo de la cruz!». Finalmente, en Gálatas 6,14 San Pablo nos invita a gloriarnos en la cruz: «En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!».

Resulta irónico que nuestros hermanos protestantes, con tanto celo por las escrituras, parecen no haber leído lo que dice San Pablo en Filipenses 3,18 en donde el apóstol de los gentiles llora por aquellos que viven como enemigos de la cruz de Cristo.

La cruz invertida es la cruz de San Pedro, la cruz donde muriera el primer Papa de la historia del catolicismo, para dar gloria a Dios. La cruz invertida no tiene nada de satánico ni de ominoso. No dejemos que el cine y la TV sean los que nos formen en nuestra fe. Principalmente no permitamos que ellos formen a nuestros hijos en nuestra fe. El cine y la TV están plagados de anacronismos y de errores históricos. Es decir que fallan en cosas que están escritas y comprobadas por cientos de historiadores. Luego no es de extrañarse que fallen tremendamente en cosas de la fe cristiana, para la cual hace falta tener un corazón elevado hacia Cristo para poder comprenderla.

Pax et bonum

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