¿Por qué se confiesan los católicos con un sacerdote?

La pregunta

¿Por qué tengo que decirle todos mis pecados a un cura para confesarme? El cura es una persona como yo, aparte de que puedo confesarme con Dios directamente.

La respuesta

Primero, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento se habla de confesar los pecados. En el Antiguo Testamento aparecen estos dos ejemplos, el primero del Levítico y el segundo del Sirácides.
1. «En todos estos casos el que cometió el delito confesará primero su pecado.» (Lev 5.5)

  1. «No te avergüences de confesar tus pecados: no nades contra la corriente.» (Sir 4.26)

Del Nuevo Testamento, recalcamos los siguientes dos ejemplos: uno del evangelio de san Mateo y el otro del de san Marcos.

  1. «Y además de confesar sus pecados, se hacían bautizar por Juan en el río Jordán.» (Mt 3.6)
  2. «Toda la provincia de Judea y el pueblo de Jerusalén acudían a Juan para confesar sus pecados y ser bautizados por él en el río Jordán.» (Mc 1.5)

Pero la quizá la que mejor esclarece este asunto es del evangelio según san Juan:

«Jesús les volvió a decir [a los apóstoles]: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.” Dicho esto, sopló sobre ellos [los apóstoles] y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo: A quienes perdonen sus pecados, serán perdonados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.”» (Jn 20.21-23)

Esta última es un mandato directo de Jesús. Ahora bien, si alguien viene a decirme «¿Me perdonas?», lo primero que lógicamente preguntaría es «¿De qué?». Y entonces tendría que explicar aquello por lo que pide perdón. Por tanto, es un mandato de Jesús que les da potestad exclusivamente a sus apóstoles y a sus sucesores. Por eso acudimos a un sacerdote, porque él es un sucesor de los apóstoles. De lo contrario, ya que nadie más tiene poder para perdonar pecados en la tierra, los pecados no serán perdonados.

Le contamos nuestros pecados para que nos de orientación y ayuda y en base a su potestad pueda perdonarlos.

Pues como dijo san Josemaría: «La Confesión es un sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados, cuando dijo a sus apóstoles: “A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados; a quienes retengáis los pecados, les serán retenidos.”» Y le papa Francisco nos enseña que «Él nunca se cansa de perdonar, pero nosotros a veces nos cansamos de pedir perdón.» El Padre nunca se cansa de perdonar, pero nosotros nos cansamos y dejamos de pedirle perdón adecuadamente, acudiendo al sacramento de la Reconciliación.