SANTO – Comentario a la 1a Lectura – 3 ENE 2020

Viernes del Tiempo de Navidad. Memoria libre de El Santísimo Nombre de Jesús

CRISTO ES EL CORDErO SANTO, INOCENTE Y “SIN MANCHA”

PALABRA.

Las dos lecturas coinciden al afirmar que Cristo “quita los pecados del mundo”. En la teología espiritual católica veces se compara el pecado con una “mancha”. En el Catecismo de la Iglesia Católica leemos en el n. 827

“Mientras que Cristo, santo, inocente, sin mancha, no conoció el pecado, sino que vino solamente a expiar los pecados del pueblo, la Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación” (LG 8; Cf. UR 3; 6). Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores (Cf. 1 Jn 1, 8-10). En todos, la cizaña del pecado todavía se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos (Cf. Mt 13, 24-30).

Y prosigue citando a Pablo VI:

La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación: La Iglesia es, pues, santa aunque abarque en su seno pecadores; porque ella no goza de otra vida que de la vida de la gracia; sus miembros, ciertamente, si se alimentan de esta vida se santifican; si se apartan de ella, contraen pecados y manchas del alma, que impiden que la santidad de ella se difunda radiante. Por lo que se aflige y hace penitencia por aquellos pecados, teniendo poder de librar de ellos a sus hijos por la sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo (Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 19).

 

Pablo VI habla de la santidad como una capacidad de difundir luz, así como lo hace una bombilla de cristal. Con los pecados, la “bombilla” o el foco cristalino se va opacando, y así, como dice S. Juan, los hijos de Dios que viven pecando pueden llegar a estar tan “empañados” que es como si no viviera Dios dentro de ellos. Por eso hay personas que denuncian a tantos católicos que no son coherentes con la fe, y viven con amargura, desprecian a los demás, son racistas, clasistas, violentos o indiferentes ante el sufrimiento ajeno.

Una “mancha espiritual” sería, por tanto, como una “oscuridad”, algo que no deja que reflejemos la luz de Dios. Recordemos que no se trata de una “mancha física”, sino de una realidad espiritual. Todas las imágenes y comparaciones para hablar de la vida interior tienen sus ventajas y desventajas.

El riesgo de la imagen de la “mancha” es pensar que aquél que está menos “manchado” o menos contaminado, es el más santo. Y pensando así, pudiéramos pasarnos la vida con temor, como cuando uno se viste de ropa blanca y está cuidándose de no mancharse con la comida, con el polvo de una silla, con una simple mosca que vuela y se posa en nuestro hombro… y al final ¿quién puede vivir “sin manchas”? ¿no genera algún tipo de escrúpulo este asunto?

MISTERIO. 

Cuando celebramos la Eucaristía, antes de recibir la Comunión, aclamamos a Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y pedimos que tenga piedad de nosotros, y nos dé la paz. Es importante reconocer que la santidad que Cristo nos trae no se comprende según las categorías de los fariseos. Para los Fariseos, el Santo es el incontaminado, el intocable, el que no merece que se le aproxime nada de lo que es pecaminoso, sucio o mundano.

San Juan Bautista profetizó que nuestro Mesías nos dará una santidad mayor que la de los fariseos, pues nos bautizará con el Espíritu Santo, es decir, que Cristo es Santo, no porque está ajeno al mundo, o porque esté alejado de los pecadores, sino porque todo aquello que entra en contacto con él se transforma, se pone al rojo vivo del fuego divino, e irradia la misma presencia de Dios.

Por eso, cuando vamos a entrar en comunión sacramental con Él, reconocemos que sólo somos como frío un trozo de metal sin color, somos humanos que al entrar en contacto con su santidad, nos ponemos al rojo vivo y Él nos hace capaces de transmitir a otros ese mismo candor del Espíritu Santo.

VIDA.

Para una sana y madura espiritualidad cristiana, no podemos “escapar” del mundo, o pretender vivir “incontaminados”, sino más bien, purificar los ambientes en los que nos encontramos. Ante las mismas tentaciones de tus hermanos alejados de la fe, que tú puedas encontrar un sentido y una estrategia para irradiar la luz de Dios, en vez de sucumbir a las tinieblas.

Reflexiona: ¿Me uno a Cristo para que me transmita su mismo afán de santificar el mundo? ¿Condeno las cosas, o más bien, busco sabiamente, con fe y caridad, redimirlas para que irradien la luz de Dios?

___

¿Cuáles son los tres movimientos o momentos esenciales en una homilía, según el Directorio Homilético (2014)?

PALABRA

El Misterio Pascual de Cristo, proclamado en la Palabra de Dios. Se ilustran las lecturas y las oraciones de la celebración de manera que su significado venga iluminado por la muerte y Resurrección del Señor (Directorio Homilético n. 12)

MISTERIO

El Misterio Pascual se realiza por medio de la Santa Misa; disponernos como comunidad a participar en la Celebración Eucarística (Directorio Homilético n. 13)

VIDA

Sugerir a los miembros de la comunidad, transformados por la Eucaristía, cómo pueden llevar el Evangelio al mundo a través de la existencia cotidiana (Directorio Homilético n. 14)

____

“Homilías Hacia Una Fe Madura”, bajo licencia Creative Commons 4.0 de atribución. Producido por el Pbro. César R. Montijo Rivas (Diócesis de Culiacán), Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Homilías H1FM se realiza como colaboración para “enlacecatolico.info”, “Fe y Amor Católico”, y Radio María Culiacán 90.3 FM.

Para recibir diariamente estos mensajes por Whatsapp, agrega el siguiente número a tus contactos y envía una solicitud: (+ 52 1) 667 236 42 71