Rézale a estos cuatro santos patrones de las causas imposibles y desesperadas

Santa Rita de Casia

A su muerte, santa Rita de Casia, fue inmediatamente venerada como protectora de la peste, probablemente por el hecho de que se dedicó en vida al cuidado de los enfermos de peste, sin contraer nunca la enfermedad. Es por ello que obtuvo el epíteto de San de los imposibles.

A continuación la oración a santa Rita por una causa imposible:

Bajo el peso del dolor, a ti, querida santa Rita, yo recurro confiado en ser escuchado. Libera, te ruego, mi pobre corazón de las angustias que lo oprimen y devuelve la calma a mi espíritu, lleno de preocupaciones.

Tu que fuiste elegida por Dios como abogada de los casos más desesperados, obtén la gracia que ardientemente te pido [pedir la gracia que se desea].

Si mis culpas son un obstáculo para el cumplimiento de mis deseos, obténme de Dios la gracia del arrepentimiento y del perdón mediante una sincera confesión.

No permitas que durante más tiempo yo derrame lágrimas de amargura.

Oh, santa de la espina y de la rosa, premia mi gran esperanza en ti, y en todas partes daré a conocer tu gran misericordia con las almas afligidas.

Oh Esposa de Jesús Crucificado, ayúdame a bien vivir y a bien morir. Amén.

San Judas Tadeo

Es aquel apóstol que en la última cena preguntó al Señor por qué no se manifestaba al mundo, autor de una de las cartas del Nuevo Testamento, predicó el evangelio en Asia y fue mártir. A continuación la oración para suplicar la intercesión del Apóstol San Judas sobre algún problema grave o en casos desesperados:

¡Santo Apóstol, san Judas fiel siervo y amigo de Jesús! El nombre del traidor que entregó a tu amado Maestro en las manos de sus enemigos, ha sido la causa de que tú hayas sido olvidado por muchos; pero la Iglesia te honra e invoca universalmente, como el patrón de los casos difíciles y desesperados.

Ruega por mí. Estoy sin ayuda y tan solo… Haz uso, te imploro, del privilegio especial a ti concedido, de socorrer pronto y visiblemente cuando casi se ha perdido toda esperanza.

Ven en mi ayuda en esta gran necesidad, para que pueda recibir consuelo y socorro del cielo en todas mis necesidades, tribulaciones y sufrimientos, particularmente (haga aquí su petición), y para que pueda alabar a Dios contigo y con todos los elegidos por siempre.

Prometo, glorioso san Judas, nunca olvidarme de este gran favor, honrarte siempre como a mi especial y poderoso patrono, y, con agradecimiento hacer todo lo que pueda para fomentar tu devoción.

Amén.

Santa Filomena

Fue una joven mártir de la Iglesia primitiva, durmió en el olvido de la historia hasta el hallazgo de sus restos mortales el 24 de mayo de 1802, que se encontraban en la Catacumba de Santa Priscilla, en la Vía Salaria.

Al abrir la tumba descubrieron que su cuerpo había sido traspasado por flechas, además a decir de expertos, coincidieron que la niña fue martirizada entre los 12 y 13 años.

Oración a santa Filomena

¡Oh, gloriosa santa Filomena, Virgen y Mártir!, ejemplo de fe y esperanza, generosa en la caridad, a Vos suplico, escuchad mi oración. Desde el cielo donde reináis, haced caer sobre mi toda la protección y auxilio que necesito en este momento en que mis fuerzas flaquean. Vos que sois tan poderosa junto a Dios, interceded por mí y alcanzadme la gracia que os pido (mencione la gracia que desea recibir).

¡Oh, santa Filomena!, ilustre por tantos milagros, rogad por mí. No me abandonéis, jamás dejéis de mirar como un rayo de esperanza sobre mí y mi familia. Apartad de mí las tentaciones, dad paz a mi alma y bendecid mi casa. ¡Oh santa Filomena!, por la sangre que derramasteis por amor a Jesucristo, alcanzadme la gracia que os pido (repita ahora su petición).

Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Santa Filomena, ayudadme a alcanzar la gracia. Te prometo que seré tu devoto y que manifestaré a otros necesitados lo milagrosa y bondadosa que eres. Amén.

San Gregorio Taumaturgo

Siendo aún adolescente, abrazó la fe cristiana, progresando en las ciencias divinas y humanas, ordenado obispo, brilló por su doctrina, virtudes y trabajos apostólicos, fue llamado Taumaturgo, por los incontables milagros que realizó.

Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Gregorio, vuestro confesor pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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