¿Cómo resucitarán los muertos?

 

Nuestro lenguaje, nuestras palabra, se refieren a este mundo y a su modo de ser. No son suficientes para designar el mundo de Dios y su realidad. De esto se daban cuenta ya los primeros cristianos cuando preguntaban:

¿Cómo será la resurrección de los muertos? ¿Qué pasará con el cuerpo que se pudre en el sepulcro? Si una persona esta discapacitada, ¿en qué forma resucitará? Si un niño muere, ¿será adulto en el cielo? ¿Qué pasa con los muchos que murieron y mueren con la confianza en Dios y la fe en Jesús?

¿Dónde esperan hasta que pase la última noche de este tiempo del mundo y brille el día de Dios sobre la una tierra nueva? A estas preguntas -y a muchas otras- no conocemos ninguna respuesta mejor que la que dio San Pablo en su carta dirigida a la comunidad de Corinto

Lo que el ojo no vio, lo que el oído no oyó, lo que ningún hombre imaginó, eso preparó Dios para los que le aman. (1Cor 2, 9)

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