¿Quieres convertir tus problemas en triunfos? Con esta oración lo lograrás

En la vida se nos presentan una serie de problemas, pero no debemos dejar que ellos definan nuestro destino o que cambien nuestras ideas, al contrario deben de fortalecer nuestra fe y nuestros proyectos.

Dios es quien nos cuida, es quien derrama la fortaleza necesaria para salir delante, ¿Quieres ser un ganador? No puedes ser ganador pensando como fracasado, eres un hijo de Dios, con ello ya eres un ganador.

A continuación te compartimos esta oración para transformar problemas en caminos de victorias, confía en Dios y saldrás avante de todo:

Señor mío, te alabamos por este hermoso día que has creado para todos nosotros. Aquí te presento mi corazón dispuesto a recibir las bendiciones que me tienes preparadas.

No quiero vivir este día con miedo, quiero vivirlo con la alegría de saber que me tienes en tus deseos.

Te pido, Señor mío, que me permitas tener ánimo y esperanza, no dejes que decaiga en la medida en que pasa el día y van llegando las dificultades.

Transforma mi mente, corazón y espíritu para que todo reto que se me presente, pueda convertirlo en peldaños que me ayuden a seguir adelante.

Sé que detrás de cada problema escondes una bendición y confío en que, con la asistencia de tu Espíritu Santo, me guiarás y me ayudarás a encontrarlos para mi crecimiento y la de los míos.

Bendito seas mi Dios, en este momento también pongo en tus manos a quien reflexiona y ora conmigo en este instante y hace suya estas palabras.

Toma su corazón y llénalo de tu amor, de tu bondad, de espíritu de fortaleza e ilumínale el camino que le ha tocado vivir.

Te suplico que hoy te hagas presente en cada una de las experiencias que le toca vivir y llénalo de tu paz y de tu consuelo.

Amén

Confía en que ya tienes lo que has pedido en oración y el Señor te escuchará.

“La oración es la mejor arma que tenemos: es la llave que abre el corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no sólo con tus labios, sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle sólo con el corazón”. (Padre Pío)