Esto podría ocasionarle un grave problema a tus hijos (NUNCA LO HAGAS)

Muchas veces los padres de familia llegan del trabajo cansados, o por las cuentas se sienten frustrados, son factores que pueden hacerlos decir cosas que realmente no sienten. A continuación les compartiremos algunas frases que podemos llegar a decir a un hijo, que independientemente de su edad y que los efectos de estas frases pueden ir más allá de lo que crees y de lo que los padres y sus hijos pueden controlarlo.

“Nunca haces nada bien”

Si tu hijo cometió algún error, respira hondo y piensa en qué es más importante; lo que rompió o en lo que se equivocó tu hijo o el bienestar de los hijos; creo que la respuesta siempre será la misma: tus hijos son más importantes que cualquier otra cosa.

“Me gustaría que te parecieras más a tu hermano”

No ganamos nada comparan a nuestros hijos, pero podemos crear resentimientos entre los miembros de la familia. Somos todos únicos y diferentes, a nuestra manera todos somos especiales.

“Eres gordo/feo/burro”

Nuestros hijos creen en lo que decimos, no perjudiques la autoestima de tus hijos con adjetivos negativos. Es mejor reconocer sus puntos fuertes en vez de enfatizar lo negativo.

“Me avergüenzo de ti”

La mayoría de los niños tienden a llamar la atención en público, tal vez podrías descubrir su lado artístico al hacer eso y divertirse en familia.

“Quisiera que nunca hubieras nacido”

Esto es lo peor que alguien pudiera decirle a un niño. Todos necesitamos saber que somos deseados y queridos independientemente de los errores que cometemos.

“Ya me he cansado, ya no te quiero”.

En ocasiones los niños frustrados dicen este tipo de frase como en forma de berrinche y muchos padres, contestan esto como para “pagar con la misma moneda”, pero no cometamos este error, mejor expliquemos porque no se puede lo que el niño pide o por lo que hace berrinche.

“No llores, no es nada serio”

¿Qué tan grande puede ser el problema de los niños? Ellos no tienen preocupaciones, tristezas, decepciones, ni miedos. Esto es un error que como adultos cometemos con mucha frecuencia. Los niños tienen la misma o más capacidad emocional que un adulto. La diferencia es que ellos no pueden expresarse y calmarse a sí mismo como nosotros.

Amigos con algunos ajustes y siempre considerando los sentimientos y bienestar de nuestros hijos, podemos evitar estas frases tan perjudiciales y tener una relación de amor, protección y bienestar en el núcleo familiar.