Pecados del habla rechazados por Dios en La Biblia que debes evitar

Pecados del habla rechazados por Dios en La Biblia que debes evitar

1.- Hablar cosas falsas con la intención de engañar (Lengua mentirosa)

“Los labios mentirosos son abominables para el Señor, pero los que practican la verdad gozan de su favor” (Proverbios 12, 22).

2.- Exagerar las cualidades de los demás para congraciarse con ellos, una forma de mentir (Lengua halagadora)

“Que el Señor elimine los labios engañosos y las lenguas jactanciosas” (Salmo 12, 4)

3.- No distinguen sus comentarios como deberían es demasiado segura de lo que dice (Lengua orgullosa)

“Los que dicen: ‘En la lengua está nuestra fuerza; nuestros labios no defienden, ¿quién nos dominará?” (Salmo 12, 5) son condenados.

4.- Hablar de más sobre todo de las que sabemos poco (Lengua sobreutilizada)

“No te apures a abrir la boca y que tu corazón no se apresure a proferir una palabra delante de Dios. Porque Dios está en el cielo, y tú, sobre la tierra: sé parco en tus palabras, ya que los sueños vienen de las muchas ocupaciones y las palabras necias, de hablar demasiado” (Eclesiastés 5, 2).

5.- Hablar antes de que deberíamos (Lengua rápida)

“Tengan bien presente, hermanos muy queridos, que debemos estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos” (Santiago 1, 19).

6.- Hablar de los demás a sus espaldas (Lengua murmuradora)

“El viento del norte engendra la lluvia y la lengua simuladora, un rostro irritado” (Proverbios 25, 23).

7.- Difundir información innecesaria sobre los demás (Lengua cuentista)

“El calumniador descubre los secretos, no tengas nada que ver con un charlatán” (Proverbios 20, 19).

8.- Desea que los demás sufran algún daño (Lengua que maldice)

“Amó la maldición: que recaiga sobre él; no quiso la bendición: que se retire de él” (Salmo 109, 17).

9.- Hablar con dureza y severidad innecesarias (Lengua que castiga)

“No reprendas a un anciano, sino exhórtalo como a un padre. Trata a los jóvenes como a hermanos, a las ancianas como a madres, y a las jóvenes como a hermanas, con toda pureza” (1 Timoteo 5, 1-2).

10.- No hablar cuando debemos advertir a la gente del pecado (Lengua silenciosa)

“Sus guardianes son todos ciegos, ninguno de ellos sabe nada. Todos ellos son perros mudos, incapaces de ladrar. Desvarían acostados, les gusta dormitar” (Isaías 56, 10)