Pastor dice que Terremotos es castigo de Dios contra los católicos y obispo responde

Obispo responde a un pastor protestante que alentó a los católicos a cambiar de religión después de que el terremoto causó estragos en varias iglesias
despues del terremoto, que castigó fuertemente una parte importante de México, causando daños en los estados de Chiapas y Oaxaca, comenzaron a circular en las redes sociales varios vídeos y mensajes de predicadores que aseguran la proximidad del fin del mundo y se refieren a un supuesto “aburrimiento “De Dios contra la Iglesia Católica. Ante los comentarios, el obispo de San Cristobal de las Casas, monseñor Felipe Arizmendi, se vio en la necesidad de posicionarse sobre la situación.

El obispo recordó los daños causados ​​por el terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter, que provocó la muerte de más de cien personas, dejó miles de casas, escuelas y centros de salud destruidos y dañó templos religiosos de los siglos XVI y XVII. El monseñor aún explicó que los perjuicios a las iglesias fueron usados ​​como pretexto por un pastor protestante de Chiapas -considerado el estado menos católico del país- para difundir la idea de que el terremoto es una prueba de que Dios no quiere la Iglesia Católica, y que, por lo que la población católica debería cambiar de religión.

Arizmendi se refirió a este hecho como una gran “ignorancia”, pues, según él, “templos protestantes también fueron derribados y murieron varios evangélicos”, principalmente en la Costa de Chiapas, donde más se sintió el efecto devastador del terremoto.
El obispo, que convocó a las autoridades a restaurar los templos, pues son propiedades de la federación, dejó claro que no fue un temblor selectivo de Dios contra los católicos. “Todos somos pecadores y quien dice que no es comete dos pecados graves: la mentira y el orgullo”.

Él aseguró también que el terremoto no es una prueba del fin del mundo, como los otros predicadores afirman. “Los científicos explican este terremoto como un movimiento brusco de la placa tectónica llamada Cocos en las playas de Chiapas, que es parte de una falla que viene desde California. Es algo natural, no un castigo de Dios “, afirmó.

Arizmendi también afirmó que “el terremoto no es castigo de Dios, sino una advertencia: no somos dioses, somos débiles y en cualquier momento podemos morir. Las cosas por las que luchamos, como una buena casa, un coche nuevo y una televisión grande pasan y, en un instante, quedan reducidas a nada. Por eso hay que apreciar lo que es más valioso, es decir, Dios, la familia, las buenas relaciones, el servicio a la comunidad. Esto no pasa, no es destruido; eso dura para siempre “.

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