Rompe tus vicios

Muchos teólogos y estudiosos bíblicos argumentan que las adicciones incontrolables pueden ser de naturaleza humana o de naturaleza demoníaca. No se puede saber con precisión en cada caso. El hecho es que sin importar las causas de la adicción, se necesitan oraciones y la ayuda del Señor.

Si puedes, busca quien se te una a esta oración. La Biblia establece claramente que cuando a dos o más personas están presentes en el nombre de Jesús, el Espíritu Santo está allí, viene a sanar y a liberar con su poder. Si lo hace con mucha fe, creemos que el Espíritu Santo responderá a su oración e irá en su auxilio.

Le pedimos que haga un pequeño espacio en su agenda, busque un lugar tranquilo y entonces ore esta oración sobre su ser querido o esa persona que necesita de intercesión.

Oración para liberar vicios y sanar adicciones

Padre amado, de ti proviene toda bendición en el Cielo y en la tierra. Humildemente te pido perdón por mis pecados, me postro ante Ti porque sé que he hecho mucho daño, he hecho mucho daño a mi cuerpo, sé que necesito tu ayuda Señor, sin Ti, yo no puedo

Humildemente pido la asistencia de la Virgen María, madre mía, Santa María Virgen ayúdame, ayúdame que estoy desesperado, estoy en un momento terrible de mi vida, hay una adicción fuerte, hay una atadura terrible de la que me siento incapaz de vencer,

Santos ángeles custodios vengan en mi auxilio, corte celestial, vengan en mi ayuda, Iglesia peregrina de la tierra, con el Papa, con los religiosos y religiosas, con todos los laicos comprometidos, almas víctimas y contemplativas, rosarios, coronillas, todas las eucaristías que se celebran, vengan y auxilien mi grito de dolor.

Señor, humildemente yo clamo a tu poderosa presencia porque me siento derrotado, porque estoy triste, porque estoy hecho nada, humildemente yo te pido que sanes mi cuerpo Señor, que sanes mi alma, que sanes las heridas más profunda que hacen que yo me apegue a este vicio terrible.

Me siento avergonzado, siento dolor y tristeza en el fondo de mi corazón, siento un miedo terrible, no me siento capaz de nada, siento necesidad de drogarme, de asfixiar mis dolores, y no puedo salir de allí por mis propios medios Señor.

Reconozco ante Ti, Señor de mi vida, toda mi pequeñez, reconozco mi incapacidad, reconozco mi miseria, reconozco el dolor inmenso que tengo en mi corazón y te clamo humildemente Señor, te clamo con todo mi corazón, te clamo con toda mi miseria y con mi adicción, te clamo que sanes el fondo de mi corazón

Te clamo, oh mi Dios, que sanes las heridas más profunda que vienen desde el vientre de mi madre, te clamo por aquel dolor profundo por la que ella pudo haber atravesado desde el momento del embarazo, sana señor ese dolor.

Mamá, Papá, yo les perdono por todo el dolor que pudieron haber causado a mi corazón durante el embarazo, debido a las angustias y sufrimientos en su relación.

Te pido humildemente Señor, que vengas a sanar lo profundo de mis heridas. Te pido humildemente que vengas con tu Santo Espíritu, con tu Poder, con tu Amor, a sanar todos mis dolores.

Ven sobre mis miserias y dolores, reconozco que no puedo sólo, por eso clamo desde mi dolor, que venga tu Santo Espíritu a sanarme.

Ven, oh Santo Espíritu de Dios a cerrar mis heridas. Ven, oh Señor, con tu sangre preciosa a lavar mis errores y culpas.

Humildemente te clamo que vengas Virgen santa, ponme en tu vientre, pon en tu vientre toda mi miseria, mi adicción y todo ese dolor de mi corazón, para que lo sanes, lo restaures con el poder virginal y maternal que Dios te ha concedido.

Gracias señor porque sé que ya estás iniciando ese proceso de sanación de mi adicción.

Gracias Señor, porque sé que estás sanando toda esta rabia profunda que me incita a hacerme daño, estás sanando todo este profundo abatimiento, sanándome de toda esta incapacidad de actuar.

Te bendigo y te alabo, Señor mío, te doy gloria Señor, porque eres Tú, el único y poderoso quien me sana y me despojas del hombre viejo.

Santísima Trinidad, tres divinas personas, un sólo Dios, gloria y alabanzas sean a ustedes por siempre en los Cielos y en la Tierra

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.

Amén

Medita el Salmo 51 y Romanos 7,14-25

Algunas veces durante la vida somos seducidos por la tentación y nos sometemos a aquellos antojos y deseos mundanos que con el tiempo terminan dominándonos y controlándonos.

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