Yo odiaba a la virgen María pero me convertí en católico por la intercesión de ella

Cuando yo era protestante, yo odiaba a los católicos y a la Virgen María

Yo odiaba a Nuestra Señora, y fue justamente ella, quien Intercedió por mi conversión a la verdadera Iglesia del Hijo de ella.

Cuando yo era protestante, tenía un verdadero odio a la Virgen María y a los católicos, no podía ver a un sacerdote o una monja, a través de ellos falsos profetas, y creía que la Virgen María conducía a los católicos al infierno.

También eso es lo que me enseñaron desde pequeño. Un día en un punto de autobús, en la plaza Deodoro, aquí en Maceió, (Brasil) encontré a un chico, con una medalla predicada por un broche en el bolsillo de la camisa, fui a él lleno de ironía, con el fin de combatir lo que pensaba yo, que era un idólatra, y conducirlo a mi iglesia.

Le pregunté qué era eso, y él con mucha simplicidad me respondió que era la medalla milagrosa y en ella tenía el retrato de Nuestra Señora. Le pregunté si encontraba lo correcto. Sus ojos brillaron y me respondió: “Para mí es, porque fue por ella que llegué a Jesús, yo podía ser un delincuente o ni más existir, pero tuve la gracia de ser recogido en una casa donde la primera cosa que aprendí fue amar a la Inmaculada Madre de Dios y por medio de ella amar a Jesús “. Este muchacho comenzó a hablarme de su vida, había sido un niño de calle, hoy es alumno interno del Lar Santo Antonio de Padua, en Quebrangulo, ciudad del interior alagoano. Por fin ante aquel testimonio de vida me quedé con una confusión enorme en la cabeza hasta aquel día yo creía que la Virgen María no llevaba a nadie a Cristo.

Comencé a observar a los católicos practicantes y cada vez más me sentía confuso. Como en mi conversación con Antonio Marcos, el chico del Lar Santo Antonio, me invitó a pasar un fin de semana en el orfanato, me quedé de vacaciones del trabajo, combiné con mi esposa, y fui a pasar dos días en Quebrangulo, a fin de airear la cabeza y ver si encontraba respuesta a mis dudas. Allí busqué a mi amigo, pero todos también eran mis amigos y no me dejaron ir al hotel, y en lugar de dos días pasé quince días.

Pasé a convivir con aquellos niños y jóvenes y con ellos aprendí a vivir el mandamiento de Jesús, el “amad los unos a los otros”, a amar a la Virgen María. La presencia de María y de Jesús entre ellos es muy fuerte. Allí nadie habla mal de nadie, rezan mucho. Con ellos aprendí a creer y amar a Jesús en la Hostia. Trabajan, estudian juegan, y la paz y alegría que existe en esa comunidad es diferente y contagiosa.

He encontrado respuestas a mis dudas no con palabras, PERO CON EL EJEMPLO DE VIDA y vidas de niños y jóvenes. Allí me hice católico a los pies de la Virgen. Fui orientado a buscar aquí en Maceió un fraile capuchino, llamado fray Fulgencio y tenerlo como mi orientador espiritual. Salí de un pedazo del cielo y fui enviado a un santo. Me encantó la humildad de aquel siervo de Dios. Comencé a formar parte de la Renovación Carismática, el grupo de oración que forma parte es dirigido por Fray Fulgencio, y los hermanos viven como los cristianos primitivos.

Cuando los hermanos protestantes supieron que me había convertido en católico y mi esposa también, empezaron a perseguirnos, ahí fue cuando vi el error que vivía sumergido durante tanto tiempo. Hoy gracias a Dios, yo y mi familia estamos viviendo una experiencia nunca vivida con tanta felicidad. Hoy puedo decir que mi Jesús, mi Salvador no es una ideología, pues una ideología no tiene madre (esta frase he aprendido con mis amiguitos del orfanato).

Pero un ser divino que es Dios y Hombre y tiene una Madre, y por eso somos hermanos y necesitamos andar muy unidos. Todavía necesito aprender mucho de la religión católica, estoy aprendiendo sobre los sacramentos, y me estoy preparando para recibir la primera Eucaristía y el sacramento de la Confirmación. En este fin de semana fui a Quebrangulo, y allí aprendí a rezar el rosario contemplando los misterios de nuestra Redención, como junto a mis amiguitos fui aclarado que el rosario es una oración Bíblica que nos lleva al seno de la Santísima Trinidad, y por eso es una una oración que agradece a María. De ellos gané un tercio y ya lo rezaba, gracias a Dios ya María.

Para terminar, si mi testimonio es publicado, pido a todos que lean que nunca dejen esta Iglesia Católica por ninguna otra, pues sólo ella es una en Cristo, y es la única que Cristo se hace presente por la Eucaristía, y la única que Cristo se hace presente como Dios, honra a la Virgen María y la tiene como Madre …

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