¿LOS ÁNGELES DE LA GUARDA O CUSTODIOS APARECEN EN LA BIBLIA? AQUÍ TE DECIMOS

A PESAR DE SER MENCIONADOS POR EL MISMO JESUCRISTO, MUCHOS NO CREEN EN SU EXISTENCIA

Por: Saulo de Tarso

La existencia de los ángeles de la guarda o ángeles custodios, tiene sólidas bases en la Sagrada Escritura, no obstante, fieles a su costumbre de negar todo lo que enseña la Iglesia Católica, ésta verdad de fe es negada por las sectas.

El Catecismo de la Iglesia Católica, en los numerales 335 y 336 nos dice sobre los ángeles custodios:

335 En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo (cf Misal Romano, “Sanctus”); invoca su asistencia (así en el «Supplices te rogamus…» [«Te pedimos humildemente…»] del Canon romano o el «In Paradisum deducant te angeli…» [«Al Paraíso te lleven los ángeles…»] de la liturgia de difuntos, o también en el “himno querúbico” de la liturgia bizantina) y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (san Miguel, san Gabriel, san Rafael, los ángeles custodios).

336 Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) hasta la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia (cf Sal 34, 8; 91, 10-13) y de su intercesión (cf Jb 33, 23-24; Za 1,12; Tb 12, 12). “Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida” (San Basilio Magno, Adversus Eunomium, 3, 1: PG 29, 656B). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.

LOS ÁNGELES CUSTODIOS EN LA BIBLIA

“No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda; que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos” Salmo 91,10-11.

“cuando veáis la turba delante y detrás de ellos adorándoles. Decid entonces en vuestro interior: «A ti solo se debe adoración, Señor.»
Pues mi ángel está con vosotros: él tiene cuidado de vuestras vidas.” Baruc 6,5-6

Después de ser liberado milagrosamente por un ángel, el Apóstol San Pedro acude a los suyos y los presentes lo confunden con su ángel custodio.

“Llamó él a la puerta y salió a abrirle una sirvienta llamada Rode; quien, al reconocer la voz de Pedro, de pura alegría no abrió la puerta, sino que entró corriendo a anunciar que Pedro estaba a la puerta.
Ellos le dijeron: «Estás loca.» Pero ella continuaba afirmando que era verdad. Entonces ellos dijeron: «Será su ángel.»
Pedro entretanto seguía llamando. Al abrirle, le vieron, y quedaron atónitos” Hechos 12,13-16.

Pero sin duda, el testimonio más importante sobre los ángeles custodios nos lo da Nuestro Dios y Señor Jesucristo, quien nos advierte sobre rechazar a los niños:

“Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos” Mateo 18,10.

No olvides acudir a tu ángel, ni pedir a Dios su protección, tu libre albedrío es sagrado y tu ángel no puede actuar sin tu petición y consentimiento.

Angel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día
Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría
No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin Ti soy chiquito
y me perdería
Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!

Artículo publicado originalmente en Católico defiende tu fe

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