Esto es lo que pide el papa a los fieles para la Navidad

El papa Francisco pidió a los empleados del Vaticano “No tengan miedo a la santidad. Les aseguro, es el camino de la alegría”, además que reiteró su llamado a no ser “santos de estampita”, sino “santos normales” esos que piden perdón por sus pecados y van hacia adelante “listos a dejarse contagiar por la presencia de Jesús”.

El papa aseguró que le gusta saludar a las familias “El premio es para la bisabuela, 93 años, con la hija que es abuela, con los padres y con los dos niños. Es bella la familia así. La familia. Ustedes trabajan para la familia, para los hijos. Es una gracia. ¡Cuiden a las familias!”, exclamó.

Después de desearles feliz Navidad a todos, el papa explicó que “la Navidad es por excelencia una fiesta alegre, pero frecuentemente nos damos cuenta que la gente, quizá también nosotros mismos, atendemos tantas cosas y, al final, no hay alegría, o hay es muy superficial”.

Citando al escritor francés Léon Bloy, el papa explicó “No hay más que una tristeza… aquella de no ser santos”. Por lo que recordó que “la alegría, está vinculada al ser santos. También la alegría de la Navidad. Pero el de ser buenos, al menos tener las ganas de ser buenos”, dijo.

El papa invitó a mirar el pesebre y ver quién es feliz “¿Quién es feliz en el pesebre? La Virgen y San José están llenos de alegría: miran al Niño Jesús y son felices porque, después de mil preocupaciones, han recibido este regalo de Dios, con tanta fe y amor. Son ‘desbordantes’ de santidad y entonces de alegría”, remarcó.

“Ustedes me dirán: ¡por supuesto! Son la Virgen y San José. Sí, pero no pensemos que para ellos haya sido fácil: santos no se nace, se convierte, y esto vale también para ellos. Además, llenos de alegría son los pastores. También los pastores son santos, cierto, porque han respondido al anuncio de los ángeles, han ido inmediatamente a la gruta y han reconocido el signo del Bebé en el pesebre. No era obvio”, aseguró.

Destacó que en algunos pesebres hay a menudo un pastor joven “que mira hacia la gruta con aire soñador, encantado: aquel pastor expresa la alegría sorprendida de quien acoge el misterio de Jesús con ánimo de niño”, y subrayó que “este es un rasgo de la santidad: conservar la capacidad de sorprenderse, de maravillarse delante a los dones de Dios, a sus ‘sorpresas’, y el don más grande, la sorpresa nueva es Jesús. La gran sorpresa de Dios”.

También mencionó que en algunos pesebres hay personajes con diversos oficios “Y todos son felices ¿Por qué? porque están como ‘contagiados’ de la alegría del evento al cual participan, es decir al nacimiento de Jesús. Así también su trabajo es santificado por la presencia de Jesús, por su venida en medio a nosotros”, mencionó.

El santo padre recordó también el trabajo “Naturalmente trabajar tiene siempre una parte de cansancio, es normal. Pero si cada uno reflexiona un poco en la santidad de Jesús, basta poco, un pequeño rayo, una sonrisa, una atención, una cortesía, un pedir perdón, entonces, todo el ambiente de trabajo es más ‘respirable’ ¿no es verdad?”, preguntó.

También abordó el ambiente de trabajo en el Vaticano y pidió “por favor, no hablen mal de los otros… recen por ellos, no hablen mal, porque eso destruye, destruye la amistad, la espontaneidad”. Agregó que “una buena medicina para no hablar mal, es morderse la lengua. Cuando te vengan las ganas, muérdete la lengua, así no hablarás mal”.

Compartir