La sucesión apostólica es bíblica

La pregunta

¿Dónde hay pruebas en la Biblia para la sucesión apostólica?

La respuesta

Se entiende por sucesión apostólica que los Apóstoles, conscientes de que no vivirían para siempre y siguiendo el mandato de Cristo, estaban destinados a tener sucesores que continuaran su ministerio con la misma autoridad que recibieron del mismo Cristo. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 77:

«Para que este Evangelio se conservara siempre vivo y entero en la Iglesia, los Apóstoles nombraron como sucesores a los obispos, “dejándoles su cargo en el magisterio”» (DV 7). En efecto, «la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por transmisión continua hasta el fin de los tiempos» (DV 8).

En los Evangelios, Jesús escoge primero a sus Apóstoles en los que delegará el poder:

«Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor» Lucas 6,13-16

“Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades” Lucas 9,1

«Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.” Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.”» Juan 20,21-23

En la Iglesia primitiva, los Apóstoles, escogen primero al que sustituirá a Judas, lo hacen por el poder que se les confió:

Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos – el número de los reunidos era de unos ciento veinte – y les dijo:

«Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección.»

Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido, para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse adonde le correspondía.» Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles. Hechos 1,16-17.21-26

Es la primera vez que se utiliza ese poder para nombrar a un apóstol: Matías.

Los apóstoles van nombrando presbíteros y diáconos en los que van delegando el poder que les había sido confiado, incluyendo el de nombrar presbíteros:

«No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros.» 1 Timoteo 4,14

«No te precipites en imponer a nadie las manos, no te hagas partícipe de los pecados ajenos. Consérvate puro.» 1 Timoteo 5,22

«El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.» Tito 1,5

Esto se fue dando en las diferentes regiones por donde pasaban los apóstoles, es el origen de la sucesión apostólica. Cuando se estudian los padres de la Iglesia, se ve esta continuidad.

Para más información sobre la sucesión apostólica, se recomienda el texto La apostolicidad de la Iglesia y la sucesión apostólica de la Comisión Teológica Internacional.