La maternidad llevó a la santidad a estas mujeres

Ser madre es una bendición enorme y maravillosa, aunque al mismo tiempo es una pesada responsabilidad. En momentos tu hijo te abraza, te regala un dibujo y en otros estás hasta el cuello de cansada, desesperar por dormir bien.

Estas mujeres no solo son santas porque resultan ser buenos ejemplos de madres, sino que intercederán por ti y te apoyarán:

  1. Celia

Su santidad demuestra el valor de la fe en la vida diaria y en la vocación cotidiana de la paternidad. El amor corriente y sencillo de una madre tiene mucha importancia pues es la fuerza más poderosa del mundo entero, como ha demostrado el hecho de que dos de las hijas de Celia llegaron a convertirse en santas. Una de ellas santa Teresa del Niño Jesús.

Su mejor consejo educativo: Quiere a tus hijos, cuídalos, edúcales en Dios y ¡observa lo que Dios puede hacer con ellos!

  1. Gianna

Tuvo seis hijos, en su último embarazo los doctores le dijeron que tenía un quiste peligroso en el útero, que podría complicar el parto. Ella les indicó que salvaran la vida de su hijo por encima de la suya propia en caso de ser necesario.

Gianna sobrevivió al parto, pero falleció una semana después, su hija que también se llamó Gianna expresó “Toda la vida de mi madre ha sido un himno a la vida, a la alegría, al amor de Dios, a nuestra Señora, a su familia…”. En Gianna, vemos la fuerza de una madre capaz de sacrificarlo todo por sus hijos.

Su mejor consejo educativo: Entrega todo tu corazón a tus hijos.

  1. Francisca Romana

Tuvo seis hijos, pero solo uno le sobrevivió a la infancia. Battista de adulto se casó con una mujer que sentía antipatía por Francisca, a pesar de que fue marginada de la vida de su hijo, Francisca nunca se rindió con su nuera, hasta que ella terminó por cambiar su actitud. A veces solamente una madre es lo bastante fuerte como para recurrir a toda su humildad y amor para curar una familia fracturada.

Su mejor consejo educativo: Sé la fuente de unidad en tu familia, no de división.

  1. Mónica

Durante años rezón por su hijo descarriado, nunca se rindió, ni cuando se fue con una amante o se unió a una religión diferente. Con el tiempo, Agustín (el hijo) se convirtió a la Iglesia y fue uno de los santos más influyentes de todos los tiempos. Todo gracias a las oraciones de una madre.

Su mejor consejo educativo: Nunca te rindas ni dejes de rezar por tus hijos.

  1. Perpetua

En el año 202 se hizo cristiana, por lo que fue arrestada y sentenciada a muerte. Tenía un hijo pequeño, a pesar de que no era alimentada en prisión, todos los días amamantaba a su hijo. Hasta el último momento de su vida cumplió con su vocación de madre.

Su mejor consejo educativo: A veces la mejor educación está en ser un buen ejemplo.

  1. Felicidad

Fue arrestada cuando estaba embarazada de ocho meses, dio a luz estando en prisión, pero el niño se le fue arrebatado y ella fue enviada a morir, pero su amiga Perpetua escribió que Felicidad pasó de forma natural “de la maternidad al combate”. Con eso quiso decir que la experiencia de dar a luz y tener un hijo dotó a Felicidad del valor y la fuerza para afrontar la ejecución.

Una madre fuerte es un ser inquebrantable y nada, ni siquiera la muerte, romperá su voluntad.

Su mejor consejo educativo: No creas que los sacrificios de la maternidad te arrebatan tu identidad, más bien son dones que hacen de ti una persona más fuerte.

  1. Rita

En la Italia del siglo XIV, todas las ciudades estaban en guerra entre sí, por lo cual ser madre era muy difícil en esa época, pero ella lo era y de mellizos. Su esposo fue asesinado por enemigos y al año de esto, sus dos hijos adolescentes murieron por una enfermedad.

El resto de su vida la pasó rezando por los hombres que habían asesinado a su marido y por quienes sufrían. A Rita se le considera la santa patrona de las situaciones imposibles y sin duda, reza desde el paraíso por quienes han perdido a hijos de forma prematura.

Su mejor consejo educativo: Incluso cuando los hijos abandonen el nido seguirás siendo una madre, siempre.

  1. Brígida

Tuvo ocho hijos, a quien con mucho esfuerzo educó bien, es un gran ejemplo de generosidad de espíritu. Su vida habla de tolerancia y compasión hacia toda la diversidad de la experiencia humana.

Nunca le sucedió nada espectacular o especialmente milagroso, pero su dedicación en la crianza y educación de sus hijos para amar la bondad en el mundo y para vivir en paz fue a su manera heroica.

Es la santa patrona y madre de toda Europa.

Su mejor consejo educativo: Enseña a tus hijos a amar la vida a través de tu propia felicidad y alegría.

  1. Ana

Era la madre de la Virgen María, durante mucho tiempo ella y su marido tuvieron problemas para concebir, Ana es una buena santa para una mujer que anhele ser madre pero todavía no haya tenido la oportunidad o que tenga problemas de fertilidad.

A menudo se representa artísticamente en la felicidad de su hora mientras le lee a María en su regazo. El humilde “sí” de María a convertirse en la Madre de Dios, vino preparado por esta gran mujer.

Su mejor consejo educativo: ¡Las abuelas también son importantes!

  1. Isabel Ana Seton

Nació en Nueva York en 1774, fue la primera santa nacida en Estados Unidos. Se casó con un médico, con quien reunió una gran familia de huérfanos sumados a sus propios hijos. Al morir su esposo, Isabel fundó una orden religiosa para educar a niños desfavorecidos.

Sentía debilidad por todos los niños y una preocupación maternal incluso hacia los nacidos fuera de su propia familia. Se consolaba e inspiraba en la maternidad de la Virgen María. Hoy la orden de la Hermanas de la Caridad que fundó sigue educando a niños, mostrando que el cuidado maternal puede cambiar el mundo.

Su mejor consejo educativo: Nunca sabes a quién puedes conocer que necesite algo de consuelo maternal.

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