La Asunción de María sí está en la Biblia

Nota de Católico defiende tu fe
LA ASUNCIÓN DE MARÍA

¿ES LA ASUNCIÓN DE MARÍA UNA DOCTRINA BÍBLICA?

ANTES DE MARÍA OTROS FUERON ARREBATADOS AL CIELO Y DESPUÉS DE ELLA OTROS LO SERÁN TAMBIÉN
Por Saulo de Tarso

La Asunción de María es una de las doctrinas cristianas más atacadas por los protestantes. ¿Dónde está la Asunción de María en la Biblia? Preguntan, como si la Escritura fuera un diccionario. La Biblia tampoco menciona “el rapto”; “la oración del pecador”; pero son dogmas que los protestantes evangélicos tienen muy enraizados. No puedes ser salvo si no haces la oración del pecador según ellos, ¿Dónde viene eso en la Biblia? En ninguna parte, lo sabemos.

El que una persona santa sea arrebatada al cielo es una verdad que la Biblia deja muy en claro, pues antes de María, Henoc y Elías, fueron arrebatados al cielo en cuerpo y alma.

Génesis 5:24
Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.

Eclesiástico 44:16
Henoc agradó al Señor, y fue arrebatado, ejemplo de penitencia para las generaciones.

Hebreos 11:5
Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se le halló, porque le trasladó Dios. Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio de haber agradado a Dios.

II Reyes 2:9,11
Cuando hubieron pasado, dijo Elías a Eliseo: «Pídeme lo que quieras que haga por ti antes de ser arrebatado de tu lado.» Dijo Eliseo: «Que tenga dos partes de tu espíritu.»…Iban caminando mientras hablaban, cuando un carro de fuego con caballos de fuego se interpuso entre ellos; y Elías subió al cielo en el torbellino.

Como hemos visto, el que una persona agradable a Dios sea arrebatada al cielo en cuerpo y alma no es un invento de la Iglesia Católica, es doctrina bíblica. Los mismos protestantes creen como dogma de fe, aunque no lo llaman dogma; que todos ellos serán “raptados” al cielo en cuerpo y alma; y citan el siguiente texto.

I Tesalonicenses 4:14-18
Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús. Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

No es aquí donde refutaremos la doctrina protestante del rapto, que básicamente habla de una segunda venida de Cristo en secreto, para raptar, según ellos, a su iglesia y salvarlos de la gran tribulación. Eso creen la mayoría de ellos, ya que tampoco en eso se ponen de acuerdo los evangélicos, otros creen que su rapto será durante la tribulación y otros que después de la tribulación. Después según ellos, pasados 3 y medio, 7 o mil años, tampoco se ponen de acuerdo, habrá una tercera venida, ya no en secreto, sino pública, para juzgar al mundo. Doctrina que por supuesto no es bíblica.

De modo que, la idea de que una persona sea arrebatada (no es lo mismo que raptada) al cielo en cuerpo y alma no es nada tan extraordinario, puesto que los mismos protestantes creen que todos ellos así se irán al cielo; pero no María, la madre de Cristo; ellos sí, pero ella no.

¿No te parece querido lector, que eso huele más a prejuicio y odio hacia todo lo católico; hacia María; de la cual sólo basta con mencionarla para desatar la ira de los protestantes? Y no de todos, pues existen evangélicos sinceros que aman y respetan a María. Pero no la mayoría, no el protestante común; el fanático fundamentalista, protestante sectario; él sí tiene derecho a ser llevado en cuerpo y alma al cielo, pero María no.

LA ASUNCIÓN DE MARÍA EN LA BIBLIA

La Asunción de María, contrario a lo que muchas personas creen, sí viene en la Biblia. Pero también aquí, cuando se les presenta la evidencia a los hermanos protestantes, es rechazada sin más, sin realizar el menor esfuerzo por analizar en busca de la verdad, sino sólo porque no quiere que María haya sido arrebatada al cielo y claro está, porque así se lo enseñaron otros. Vayamos al capítulo 12 del Apocalipsis, donde son mencionados varios personajes:

Apocalipsis 12:1,3-5,7
[1]Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza;

[3]Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.

[4]Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.

[5]La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.

[7]Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron.

Los personajes mencionados según la interpretación de los protestantes es la siguiente.

1.- Un país, Israel, simbolizado por La Mujer.

2.- Persona real, Satanás, simbolizado por El Dragón.
3.- Personas reales, ángeles caídos, demonios, simbolizados por las estrellas del cielo.
4.- Persona real, Jesucristo, simbolizado por El Hijo de la mujer.
5.- Persona real, Miguel, arcángel de Dios.
Como puede apreciarse, la interpretación protestante es que el primer personaje, La Mujer, es simbólico y representa al pueblo de Israel y los siguientes cuatro personajes son, personas reales: Satanás, Demonios, Jesucristo, Miguel. La pregunta lógica es, ¿En base a qué criterio de exégesis bíblica, el primer personaje (La Mujer) descrito exactamente igual que el segundo (el Dragón) y todos ellos en el mismo contexto es simbólico y representa a un país, Israel y los otros 4 simbolizan a personas reales? Todos lo sabemos, el criterio empleado se llama prejuicio.
No se necesita ser un experto en la Biblia para darse cuenta que la interpretación protestante es malintencionada, prejuiciada y hace violencia al contexto. Los cristianos católicos estamos de acuerdo con los protestantes en que La Mujer simboliza al pueblo de Israel, la esposa infiel de Dios, pero ese es un simbolismo secundario y más que representar a Israel, representa a la iglesia, el pueblo de Dios del Antiguo Testamento y el pueblo de Dios del Nuevo Testamento, Kahal en hebreo; Eclesía en griego, de los cuales, judíos y paganos, Dios hizo un sólo pueblo en su Iglesia.
Gálatas 3:27-28
En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo: ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Efesios 2:14-16
Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad.
 
I Corintios 12:13
Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
 
Y ese único cuerpo es la Iglesia.
Colosenses 1:24
Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.


En el Antiguo Testamento la mujer era efectivamente Israel, pero en el Nuevo Testamento, La Mujer es la Iglesia. Pero como decíamos, ese es un simbolismo secundario. En primerísimo lugar, el simbolismo principal de La Mujer de Apocalipsis 12, hace clara referencia a La Mujer de Génesis 3,15.
Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.
Nuevamente aquí se mencionan 3 personajes: Tú y la mujer, y, su descendencia. Y una vez más la interpretación protestante hace violencia al contexto al interpretar que:
1.- Tú, es Satanás.
2.- La Mujer, es Israel.
3.- La descendencia de la mujer es Jesucristo.
Una nación (Israel), en medio de dos personas reales: Satanás y Jesucristo, quedando así la interpretación protestante de Génesis 3,15:
Satanás-Israel-Jesucristo.
¿Sobre la base de qué criterio, el primer personaje es una persona, el segundo un país y el tercero una persona? La respuesta ya la conocemos querido lector. ¿Le parece a usted que esa es una manera honesta de interpretar la Biblia?
La Mujer de Génesis 3,15 y La Mujer de Apocalipsis 12 son la misma y única… ¡María¡
¿Ahora entiendes por qué Jesucristo no llama “madre” a María? La llama “Mujer”. Porque ella es la mujer profetizada en Génesis por medio de la cual nacería el Salvador del mundo, ella es la mujer de Apocalipsis que dio a luz a aquel que ha de gobernar a las naciones con cetro de hierro, Jesucristo.
Juan 2:4-5
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.»
La Mujer de la Biblia, María, fue arrebatada al cielo en cuerpo y alma y así nos lo dice Apocalipsis 12:
Apocalipsis 12:14
Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos del Dragón, donde tiene que ser alimentada un tiempo y tiempos y medio tiempo.
Jesucristo ascendió al cielo, es decir, Él mismo, por su propio poder. María no ascendió al cielo, sino que fue Asunta, es decir, ella no fue, la llevaron. Apocalipsis lo describe así: “se le dieron a la Mujer las dos alas del águila grande para volar al desierto, a su lugar”. Recordemos cómo el pueblo de Dios salió de Egipto al desierto, ¿Para qué? PARA ENCONTRARSE CON DIOS. Igualmente, a María se le dieron las alas del águila, para volar y reunirse con Dios en el cielo.
Apocalipsis 12:1
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza…
Por eso Satanás, lleno de rabia, de envidia, al ver que María, La Mujer, fue llevada al cielo en cuerpo y alma, ese cielo del cuál él fue arrojado:
Apocalipsis 12:9
Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.
Ahora Satanás persigue lleno de furor a la Iglesia, a los que la Biblia define como el “resto de los hijos” de La Mujer; esos que cumplen la voluntad de Dios y que no son los protestantes evangélicos, porque ellos mismos dicen que María no es su Madre.
Apocalipsis 12:17
Entonces despechado contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.

Juan 19:26-27
Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.

Jesucristo es nuestro Dios, Nuestro Señor. María, es La Mujer de Génesis 3,15 y Apocalipsis 12, que fue llevada al cielo en cuerpo y alma. La Asunción de María, hemos visto, ¡sí está en la Biblia! Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa…
Jesucristo nos la dejó como madre, los cristianos somos: el resto de sus hijos. Y tú, ¿Ya acogiste a María como tu Madre?…

LOS PRIMEROS CRISTIANOS CATÓLICOS Y LA ASUNCIÓN DE MARÍA

Carta de Dionisio el Egipcio o el Místico, a Tito, obispo de Creta (año 363)

“Debes saber, ¡oh noble Tito!, según tus sentimientos fraternales, que al tiempo en que María debía pasar de este mundo al otro, es a saber a la Jerusalén Celestial, para no volver jamás, conforme a los deseos y vivas aspiraciones del hombre interior, y entrar en las tiendas de la Jerusalén superior, entonces, según el aviso recibido de las alturas de la gran luz, en conformidad con la santa voluntad del orden divino, las turbas de los santos Apóstoles se juntaron en un abrir y cerrar de ojos, de todos los puntos en que tenían la misión de predicar el Evangelio. Súbitamente se encontraron reunidos alrededor del cuerpo todo glorioso y virginal. Allí figuraron como doce rayos luminosos del Colegio Apostólico. Y mientras los fieles permanecían alrededor, Ella se despidió de todos, la augusta (Virgen) que, arrastrada por el ardor de sus deseos, elevó a la vez que sus plegarias, sus manos todas santas y puras hacia Dios, dirigiendo sus miradas, acompañadas de vehementes suspiros y aspiraciones a la luz, hacia Aquél que nació de su seno, Nuestro Señor, su Hijo. Ella entregó su alma toda santa, semejante a las esencias de buen olor y la encomendó en las manos del Señor. Así es como, adornada de gracias, fue elevada a la región de los Angeles, y enviada a la vida inmutable del mundo sobrenatural.

Al punto, en medio de gemidos mezclados de llantos y lágrimas, en medio de la alegría inefable y llena de esperanza que se apoderó de los Apóstoles y de todos los fieles presentes, se dispuso piadosamente, tal y como convenía hacerlo con la difunta, el cuerpo que en vida fue elevado sobre toda ley de la naturaleza, el cuerpo que recibió a Dios, el cuerpo espiritualizado, y se le adornó con flores en medio de cantos instructivos y de discursos brillantes y piadosos, como las circunstancias lo exigían. Los Apóstoles inflamados enteramente en amor de Dios, y en cierto modo, arrebatados en éxtasis, lo cargaron cuidadosamente sobre sus brazos, como a la Madre de la Luz, según la orden de las alturas del Salvador de todos. Lo depositaron en el lugar destinado para la sepultura, en el lugar llamado Getsemaní.


Durante tres días seguidos, ellos oyeron sobre aquel lugar los aires armoniosos de la salmodia, ejecutada por voces angélicas, que extasiaban a los que las escuchaban; después nada más.



Eso supuesto para confirmación de lo que había sucedido, ocurrió que faltaba uno de los santos Apóstoles al tiempo de su reunión. Este llegó más tarde y obligó a los Apóstoles que le enseñasen de una manera palpable y al descubierto el precioso tesoro, es decir, el mismo cuerpo que encerró al Señor. Ellos se vieron, por consiguiente, obligados a satisfacer el ardiente deseo de su hermano. Pero cuando abrieron el sepulcro que había contenido el cuerpo sagrado, lo encontraron vacío y sin los restos mortales. Aunque tristes y desconsolados, pudieron comprender que, después de terminados los cantos celestiales, había sido arrebatado el santo cuerpo por las potestades etéreas, después de estar preparado sobrenaturalmente para la mansión celestial de la luz y de la gloria oculto a este mundo visible y carnal, en Jesucristo Nuestro Señor, a quien sea gloria y honor por los siglos de los siglos. Amén.”

PAX ET BONUM
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