La angustia retrasa la bendición y la FE adelanta el milagro

No tiene sentido abrir el paraguas antes de que empiece a llover, la preocupación es como una silla mecedora, te mantiene en movimiento pero no te lleva a ninguna parte.

La angustia retrasa la bendición

La preocupación, y sus sinónimos: angustia, ansiedad, es una maldición. Encima de que no soluciona nada, ni mueve colas de tránsito automotor, ni adelanta la hora de llegada de un hijo, ni soluciona ningún problema de salud, ni de economía, ni de desempleo genera otros problemas: Úlceras pépticas, gastritis, dolores de cabeza, cáncer, ACV, dermatitis.

En el libro Sirácides (Eclesiástico) de la Biblia Católica encontramos esta perla:

“No te dejes llevar por la tristeza, ni te dejes dominar por tus preocupaciones. Un corazón alegre mantiene al hombre con vida; la alegría prolonga su existencia. Vamos, Diviértete y alegra tu corazón; echa lejos de ti la tristeza, porque la tristeza perdió a muchos y no sirve para nada. La envidia y la ira acortan la vida, las preocupaciones hacen envejecer antes de tiempo”. (Eclesiástico 30,21-24)

Ocúpate, pero no te preocupes, busca trabajo pero sin angustiarteporque no lo tengas. Jesús dice que no hay que preocuparse ni por la ropa ni por la comida, ni por el día de mañana:

 

“Por eso yo les digo: No anden preocupados por su vida con problemas de alimentos, ni por su cuerpo con problemas de ropa. ¿No es más importante la vida que el alimento y más valioso el cuerpo que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, no guardan alimentos en graneros, y sin embargo el Padre del Cielo, el Padre de ustedes, las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que las aves? ¿Quién de ustedes, por más que se preocupe, puede añadir algo a su estatura? Y ¿por qué se preocupan tanto por la ropa? Miren cómo crecen las flores del campo, y no trabajan ni tejen. Pero yo les digo que ni Salomón, con todo su lujo, se pudo vestir como una de ellas. Y si Dios viste así el pasto del campo, que hoy brota y mañana se echa al fuego, ¿no hará mucho más por ustedes? ¡Qué poca fe tienen! No anden tan preocupados ni digan: ¿tendremos alimentos? o ¿qué beberemos? o ¿tendremos ropas para vestirnos? Los que no conocen a Dios se afanan por esas cosas, pero el Padre del Cielo, Padre de ustedes, sabe que necesitan todo eso. Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. Basta con los problemas de hoy” (Mateo 6, 25-34)

 

“Jesús amonestó a Marta, la limpiadora compulsiva, porque ella era tan maniática de la limpieza que ni siquiera paró de limpiar cuando Cristo vino a visitarla: “Marta, Marta, tú te inquietas y te preocupas por muchas cosas” (Lucas 10,41)

La fe adelanta el milagro

La Biblia nos relata cómo Pablo y Silas, en prisión de máxima seguridad, en la oscuridad de la media noche, ejercieron la fe y cómo debemos ejercerla nosotros en medio de las dificultades:

“Después de haberles dado muchos golpes, los echaron a la cárcel, dando orden al carcelero de vigilarlos con todo cuidado. Este, al recibir dicha orden, los metió en el calabozo interior, y les sujetó los pies con cadenas al piso del calabozo. Hacia la media noche Pablo y Silas estaban cantando himnos a Dios, y los demás presos los escuchaban. De repente se produjo un temblor tan fuerte que se conmovieron los cimientos de la cárcel; todas las puertas se abrieron de golpe y a todos los presos se les soltaron las cadenas” (Hechos 16, 24-26)

Características de la oración ejercida en medio de la dificultad:

  • Que sea Oración: No se trata de un “decreto” ni de “un pensamiento positivo. Se trata de una comunicación con Dios.
  • Que sea Oración confiada: Sin angustia
  • Que sea Oración Anticipadora: No somos masoquistas. No cantamos la desgracia que vivimos sino la bendición que viene, no cantamos la oscuridad de medianoche sino la claridad que viene, Dios dará la cara por nosotros
  • Que sea Oración Victoriosa: Alegre. Los apóstoles no cantaron bajito, “los demás presos los escuchaban.

Aprendamos de lo que nos decía San Pío de Pietrelcina: Para cualquier problema, orar, esperar y no angustiarse (yo agrego… y hacer lo que nos toca)

Publicado originalmente en: El Blog del Padre Chulalo, autor: Padre Jesús Genaro Pérez

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