Hoy celebramos a Santa Eufrasia, Virgen eremita

Hija de un pariente del emperador romano Teodosio I, Santa Eufrasia vivió en el siglo IV, según la tradición provenía de una familia noble y por ello fue tentada en distintas ocasiones por el demonio a llevar una vida de opulencia.

Satanás también la atacaba mientras trabajaba o ayunaba, pero siempre continuó con sus sacrificios para que sean agradables a Dios. Por ello recibió el don de hacer milagros y echar malos espíritus. Sanó muchos enfermos y poseídos; por ejemplo a un niño que no podía andar o a una monja poseída que le hacía la vida imposible.

Su padre falleció cuando Eufrasia tenía un año, fue criada bajo la protección del emperador Teodosio I, quien se encargó de cuidarla junto a su madre. Cuando cumplió 5 años, fue comprometida en matrimonio con el hijo de un rico senador romano.

A los 7 años Eufrasia viajó a Egipto junto a su madre, donde conocieron a eremitas y monjes de la Tebaida. Visitaron el monasterio de Santa María, fundado por San Cirilo de Alejandría y Santa Sara, se hicieron amigas de las monjas del lugar.

Eufrasia se sintió atraída fuertemente hacia la vida religiosa eremita y rogo a las monjas que le permitieran permanecer con ellas, tomando los hábitos como novicia a los 8 años. Poco después su madre falleció y la santa permaneció en el convento creciendo en gracia.

Al cumplir 12, el emperador Arcadio recordó la promesa que realizo su predecesor Teodosio I, por lo cual envió un mensaje al convento de Egipto rogando a Eufrasia que regresara a casarse con el senador a quien había prometido.

La santa no abandonó el convento y suplicó que la dejara en libertad, que vendiera los bienes heredados de sus padres para que sean distribuidos entre los pobres, además de dejar libres a todos los esclavos de su casa.

A pesar de que consideró que herencia se la debía quedar, el emperador accedió a los deseos de Eufrasia. La joven continuó con su vida en el convento atravesando por distintas tentaciones que combatió con la gracia, caridad e invocando el nombre de Cristo.

A sus 30 años, la abadesa del convento Sara, tuvo una visión en la que un Cristo glorioso tomaba a Eufrasia por esposa en el paraíso.

Tiempo después Santa Eufrasia enfermó de fiebres y en su lecho de muerte, Julia quien era su compañera de celda y la abadesa le imploraron a la santa que le obtuviera la gracia de estar con ella en el cielo. Tres días después de la muerte de Eufrasia, Julia falleció y poco tiempo después, lo hizo la abadesa.

La fiesta de Santa Eufrasia se celebra el 13 de marzo.

Comments

comments

Compartir