Fallece el cardenal Silvestrini, figura clave de la diplomacia vaticana

Acompañó en 1971 al cardenal Casaroli a Moscú para ratificar la adhesión de la Santa Sede al Tratado para la No Proliferación de Armas Nucleares y tuvo un papel activo en la clausura de la Conferencia de Helsinki sobre Seguridad y Cooperación en Europa, en 1977, donde se apostó por la utilización pacífica de la energía nuclear.

El cardenal Silvestrini, prefecto emérito de la Congregación para las Iglesias Orientales, falleció este 29 de agosto en Roma, con grandes hitos diplomáticos a sus espaldas, como ser mediador en la crisis de las Malvinas o su intercesión en países como Líbano y Siria.

El cardenal Achille Silvestrini, Prefecto emérito de la Congregación para las Iglesias Orientales, falleció este 29 de agosto en Roma a los 95 años. Siempre atento a las personas, llevó a cabo durante décadas con escrúpulo y rigor diversas tareas diplomáticas para la Santa Sede.

Estrecho colaborador de los Secretarios de Estado Domenico Tardini y Amleto Giovanni Cicognani, entre otras actividades, trabajó con el entonces arzobispo Agostino Casaroli durante la Ostpolitik y dirigió las negociaciones con las autoridades italianas para la revisión del Concordato lateranense.

El 1 de diciembre de 1953 entró en el servicio diplomático de la Sección para los Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios de la Secretaría de Estado, donde se ocupó de Vietnam, China, Indonesia y todo el sudeste asiático. De 1958 a 1969 fue uno de los colaboradores de los Secretarios de Estado Domenico Tardini y Amleto Giovanni Cicognani. De regreso al Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia –nueva denominación de la Sección de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios– se ocupó de las organizaciones internacionales (paz, desarme y derechos del hombre). En 1971 acompañó al arzobispo Agostino Casaroli en su visita a Moscú para depositar el instrumento de adhesión de la Santa Sede al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. En 1972 fue nombrado delegado añadido en las consultas de Helsinki, como preparación para la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa, y posteriormente participó en todas las fases de las conferencias de Helsinki y de Ginebra. En 1977 fue jefe adjunto de la delegación en la reunión de Belgrado para la verificación y desarrollo del Acta Final de Helsinki.

En julio de 1973 fue nombrado Subsecretario del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, donde asumió el cargo de secretario el 4 de mayo de 1979. Su nuevo cargo le llevó a dirigir, desde 1979, la delegación de la Santa Sede para la revisión del Concordato lateranense, negociaciones llevadas a cabo con las autoridades italianas hasta la firma del Acuerdo del 18 de febrero de 1984. Durante esos años llevó a cabo innumerables misiones diplomáticas: fue  representante de la Santa Sede en Madrid en la reunión para la seguridad y la cooperación en Europa (1980-83); enviado a Buenos Aires, por la crisis de Malvinas-Falkland (1982); a Nicaragua y El Salvador (1983); a Polonia (1983); a Estocolmo como jefe de la delegación de la Santa Sede para la sesión inaugural de la Conferencia sobre Desarme en Europa (1984); a Helsinki, para la celebración del décimo aniversario de la firma del Acta final de la Conferencia para la Seguridad y la Cooperación en Europa;  a Malta para la definición de un Acuerdo sobre las escuelas de la Iglesia (1985); a El Líbano y Siria (1986) y nuevamente a Polonia (1987).

San Juan Pablo II le creó cardenal en el Consistorio del 28 de junio de 1988, acontecimiento que precedió tres días a su nombramiento como Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica. Del 24 de mayo de 1991 al 25 de noviembre del año 2000 fue Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

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