Estas son unas cortas oraciones pero con un gran poder

Estas son unas cortas oraciones pero con un gran poder

Todos los días tenemos la oportunidad de ser santos. Dios nos regala un sinfín de regalos que podemos aprovecharlos si nos disponemos a Su voluntad.

Muchos de nosotros tenemos una vida ocupada, tenemos muchas responsabilidades y queremos cumplirlas todas, por eso es que en esta ocasión te traemos una lista de oraciones breves con las cuales puedes iniciar el día tomado de la mano de Dios, para mantener cerca de Él durante el día o terminar el día en su nombre.

Para antes de comulgar

“Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío. Amén”.

A San Miguel Arcángel

“Oh, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha, sé nuestra a ayuda contra la maldad y acechanzas del demonio, Dios lo domine, lo pedimos suplicantes. Y tu Príncipe de la milicia celestial encadena en el infierno con el poder divino a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

Frente a las tentaciones

“Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

En familia antes de dormir

“Visita, Señor, nuestra casa y aleja de ella todas las trampas del enemigo; que en ella habiten tus santos ángeles para guardarnos en paz, y que tu bendición siempre nos proteja. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”.

Cuando Recemos con María

“A ti, Virgen María. Por tu inmensa bondad te ofrezco mi alma en flor, mi poesía. Sembraste caridad en mi tierra baldía con el milagro de tu cercanía. Amén”.

Oración de San Benito

“Que la Santa Cruz del Señor sea mi luz, No sea el demonio mi guía. Apártate Satanás, no sugieras cosas vanas pues maldad es lo que brindas Bebe tu mismo el veneno. Amén”.

Encomendarnos a nuestro Ángel de la guarda

“Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día; hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María. Amén”.

Al terminar el día

“Mi Dios, te doy gracias por este día. Te doy gracias por el bien que los demás me hicieron y por el bien que yo pude hacer. Pido perdón por lo que no hice bien. Mañana, con tu ayuda, quiero ser mejor. Amén”.

Para consagrarnos a María

“¡Oh, Señora mía! ¡Oh, Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a Vos; y en prueba de mi filial afecto os consagro, en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra: todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, Madre de bondad, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra. Amén”.

Por nuestra madre

“Jesús, ilumina la vida de nuestras madres. Premia sus desvelos y trabajo. Da paz a las madres ya difuntas. Bendice a todos los hogares, y que los hijos sean siempre gloria y corona de las madres. Amén”.