Dios nos renueva con su amor

Debemos amar la oración, a tal grado de orar espontáneamente cuando y dondequiera que surjan las buenas intenciones en el corazón. Es lo más importante que puedes hacer por las personas más importantes en tu vida, incluso para ti mismo.

Nuestra vida se alimenta de la oración, por lo que no siempre debemos dejarlo a la espontaneidad. Date un tiempo y ten un lugar para estar solo y en el que te sientas cómodo, ya sea por la mañana en casa o durante un viaje largo, o en algún momento conveniente antes de acostarse.

Les compartimos una pequeña oración para agradecerle a Dios su amor:

Señor, que oportunidad tan maravillosa es conocerte, amarte y seguirte. Un día tu nombre llegó a mis oídos y mi vida no volvió a ser la misma.

El fuego de tu amor me sedujo y ahora me devora por dentro. Tu Santo Espíritu me impulsa a amarte más y más cada día.

Desciende, ¡Oh Dios de amor y compasión! y recuérdame que tu Reino es un eterno presente.

Renueva mis fuerzas, renueva mi vida, prepara mi corazón para recibirte en cada momento de mi vida, y sobre todo prepara mi alma para recibir el gran Don de tu compañía.

Amén

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