¿Debemos de creer en los fantasmas?

¿Debemos de creer en los fantasmas?

Al hablar sobre ángeles y demonios, también surge la cuestión de los fantasmas, ¿Qué son? ¿alguna criatura espiritual, ángeles, demonios o almas del purgatorio? La Iglesia no aclara oficialmente nada en relación a la concepción moderna de lo que es un fantasma.

Los testimonios sobre fantasmas siempre giran en torno a algo que asusta al individuo, ya sea un objeto en movimiento o una casa encantada, algunas veces se trata de alguna silueta que alguien vio y que causa terror.

¿Haría un ángel algo similar? No, los ángeles no se nos aparecen de forma aterradora. Cuando un ángel se aparece a alguien en la Biblia, es posible que la persona sienta temor al principio, pero el ángel comienza a hablar para apaciguar el miedo. El ángel se muestra para entregar un mensaje específico de ánimo o para ayudar a una persona en particular a acercarse a Dios.

Un ángel no busca el engaño ni acecha tras las esquinas intentando esconderse de alguien. Su misión es muy específica y a menudo nos ayudan sin que nos percatemos de que son ángeles. Por otra parte, los ángeles no mueven objetos para asustarnos.

En cambio los demonios buscan eso, atemorizarnos, buscan engañarnos y hacernos crees que son más poderosos, buscan asustarnos para conseguir su misión. El diablo quiere tentarnos para alejarnos de Dios y quiere hacernos sentir fascinación por el demonio.

Al asustarnos el diablo confía en que estaremos tan asustados que haremos su voluntad y no la de Dios. Como los ángeles pueden “disfrazarse” para no asustarnos, los demonios lo hacen para lograr lo contario; pueden aparecer bajo alguna imagen supersticiosa o fantasmal.

Si alguien ve un fantasma o ha experimentado algo en el contexto de una caza de fantasmas, realmente se trata de un demonio.

La última opción de lo que podía ser un fantasma es un alma del purgatorio, alguien que termina sus días de purificación en la tierra. Visitan a las personas en la tierra para pedir que se rece por ellas o para agradecer a alguien por sus oraciones. Las almas del purgatorio tienen un propósito y no tratan de intimidarnos o asustarnos.

En resumen; si existen los fantasmas, son demonios que quieren que vivamos una vida de miedo para intentar que nos rindamos a ellos. Pero, ¿debemos temerles? No.

A pesar de que los demonios pueden hacer uso de bastantes tretas, como mover objetos de una habitación, o hacer apariciones, solo tienen poder sobre nosotros si se lo permitimos. Cristo es infinitamente más poderoso, el “fantasma” huirá ante la única mención del nombre de Jesús.

Además recuerda, que todos tenemos un ángel de la guardia que está siempre a nuestro lado para protegernos de amenazas espirituales. Nuestro ángel de la guardia puede defendernos de los ataques de demonios, pero solo lo harán si pedimos su ayuda.