Conozca al primer ciego a ser ordenado sacerdote

Ha sido todo más fácil de lo que yo estaba esperando”, dice a JN Tiago Varanda, de 34 años, a pocos días de ser ordenado sacerdote. Será el primer ciego a quien la Iglesia concede el poder de ejercer el sacerdocio.

Hay sacerdotes que han cegado con la vejez o con alguna enfermedad, pero tenían visión cuando fueron ordenados, mi caso es diferente, perdí la visión a los 16 años y ya estaba ciego cuando hice mi recorrido académico y religioso”, cuenta Tiago Varanda, natural de Lamego, pero a residir en Braga. Con el diácono, que está en las parroquias de la Sé, Cividad y San Juan del Souto, está siempre “Ibiza”, la perra guía que lo acompaña desde hace cuatro años. Durante la celebración de la misa, “Ibiza” se queda en la sacristía, callada y quieta, a la espera de Santiago.

“Es una verdadera perra de sacristía”, bromea el futuro sacerdote. En las actividades diarias, a pesar de que la perra está siempre presente, casi nadie se fija en ella tal es el silencio y la calma con que se sienta a los pies de Santiago de Varanda.
Nacido en Lamego, pasó la mayor parte de la vida en Viseu, donde la familia se mudó. Con problemas visuales de nacimiento, cegó parcialmente a los 8 años y totalmente a los 16. Con dos hermanas más jóvenes, la familia siempre lo apoyó en todo.

Tiago Varanda entró en la universidad y se licenció en Historia. Con 28 años, y a enseñar en Cabeceiras de Basto, decidió ir al seminario, en Braga. Las mayores dificultades en el recorrido académico fueron conseguir literatura en Braille, tanto para la licenciatura en Historia tanto para Teología. Pero, a través de la impresión de textos en Braille, las dificultades fueron superadas. “Ahora tengo un software, un lector de pantalla, que lee las oraciones personales a través del teléfono móvil”, afirma. Con la aplicación iBreviary, logra acceder a la literatura “fundamental”, como las lecturas diarias, la liturgia y el misal.

Por parte de la población, Tiago Varanda ha sido muy bien recibido. “Sé que tengo limitaciones y que me impedirán realizar en pleno algunas tareas, pero la gente me anima mucho, me dan coraje y me animan”, subraya.
Horas antes de la ordenación es que Tiago deberá conocer las funciones que le serán asignadas. “No es imposible tener una parroquia, pero pienso que mi trabajo será más en la asistencia espiritual y en la confesión”, subraya

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