Conoce la historia de los 40 mártires de Sebaste, sostenidos por la fe de una madre (Su historia te impactará)

Los mártires se animaban unos a otros “Por esta noche de hielo conseguiremos el día sin fin de la gloria en la eternidad feliz”, mientras permanecían en un lago congelado como castigo. Conozca lo que Cristo y los ángeles hicieron por ellos y el valiente gesto de la madre del mártir más joven.

El emperador Licino (320) decretó que se debía dar muerte de los cristianos que no renegaban de su fe, los valientes soldados dijeron al gobernador de Sebaste que ellos no ofrecerían incienso a los ídolos y que se mantendrían fieles a Jesús.

El gobernador los mandó tortura y encerrar en un calabozo oscuro. La cárcel se iluminó y se oyó que Cristo los animaba a sufrir con valentía. Después los llevaron a un lago con agua helada.

Fueron obligados a desnudarse para entrar en las frías aguas, uno de ellos exclamó: “Al quitarnos las ropas, nos despojamos del hombre viejo; el invierno es duro, pero el paraíso es dulce; el frío es fortísimo, pero la gloria será agradable”.

Cerca del lago había un ataque con agua tibia para el que quisiera desanimarse, uno de ellos abandonó a sus amigos cristianos y se metió al agua caliente, por lo cual murió inmediatamente.

Se dice que 40 ángeles bajaron del cielo, para darles una corona a cada uno de los mártires, pero un ángel se quedó sin a quien dar el premio, por el que desertó. Un guardia al ver la fe de los mártires gritó  “Yo también creo en Cristo”. Por lo cual terminó en el lago también, el ángel le dio la corona del martirio.

Los soldados trataron de persuadir al más joven de los mártires para que se desanimara, pero su mamá lo animó a permanecer fiel. Cuando amaneció los mártires fueron sacados vivos del lago, les rompieron las piernas y los dejaron morir.

Los cuerpos fueron quemados, pero de alguna manera el más joven sobrevivió y murió en brazos de su madre. La mujer recogió a todos los que pudo, los puso en un carro y se los llevó a un sitio seguro. Impresiona la fuerza espiritual de la madre que alentó a su hijo en el martirio.

En oriente los cristianos celebran la fiesta de estos mártires el 9 de marzo, fecha en que dieron su vida, mientras que en occidente su fiesta es el 10 de marzo. Esta celebración coincide con la Cuaresma, para alentar a los cristianos en el camino de la fe.

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