5 formas prácticas de prepararse para la Santa Misa

¿Te sucede a veces que ir a Misa es casi como cumplir con una formalidad? Sé cuán fácil es asistir a Misa y sentirse enteramente desconectado de lo que está aconteciendo. Para contrarrestar esta tendencia, he probado algunas estrategias de ayuda a lo largo de los años y he descubierto 5 maneras para ayudarme a prepararme para Misa.

Aquí se las presento:

1.- Estudia el increíble simbolismo y fundamento bíblico de la Misa

Nunca entendí la Misa hasta que empecé a investigar y a profundizar en el por qué de ciertas cosas en la Misa. Puede que todo parezca una colección de acciones aleatorias, mezcladas con candelas e incienso. Sin embargo, después de descubrir el impresionante simbolismo detrás de todo en una Misa (y me refiero a cada gesto y a cada palabra), la Misa se abrió para mí y se convirtió en lo que realmente es: la Celebración de la Boda del Cordero. Hasta que entiendas la riqueza y la profundidad de la Misa, seguirá siendo un extraño ritual difícil de entender.

Personalmente, he encontrado los siguientes libros muy útiles:

  • La Misa en cámara lenta – Ronald A. Knox
  • El Sacrificio de la Misa – Cardenal Juan Bona
  • La Santa Misa – R.P. Andrés Azcárate
  • La Santa Misa, Oración sacerdotal por excelencia – M. M. Philipon, o.p.
  • El Calvario y la Misa – M. R. Mons. Fulton J. Sheen
  • El espíritu de la Liturgia – Joseph Ratzinger

2.- Lee las Lecturas de la Misa con anticipación

A menudo noto que escuchar las lecturas de la Misa resulta difícil. Mis pensamientos se vuelven vagos fácilmente, o el sistema de sonido hace que sea difícil escuchar al lector. Es por esto que he descubierto que resulta beneficioso leer las lecturas con anticipación, de manera que te familiarices con los pasajes de las Escrituras y tengas mejores posibilidades de prestar atención. Estas lecturas están siempre disponibles en línea en diversos sitios web, incluido este.

3.- Llega temprano o procura tener 15 – 30 minutos de silencio antes de la Misa

Las veces en las que presto más atención a la Misa es cuando no entro volando en el último momento, o incluso tarde, a Misa. Me permite desconectarme del ajetreo de la vida y enfocar mi atención en Dios. Si no eres capaz de llegar físicamente más temprano a Misa, entonces lo mejor que puedes hacer es apagar el radio en el carro. Debemos permitirle a nuestra alma un tiempo para desconectarse de las distracciones del mundo, por tal razón es esencial reducir el ruido que experimentamos al viajar hacia Misa.

4.- Utiliza o trae un Misal contigo

Usualmente hay un pequeño Misal en las bancas que le permite a uno seguir las palabras de la Misa. Lo que yo encuentro útil es seguir las palabras del sacerdote, que me permite centrar mi atención en la Misa. En ocasiones es muy fácil distraerse mientras el sacerdote está diciendo la Oración Eucarística y prefiero combatir esta tendencia leyendo las palabras que él dice. Las palabras en la Misa son, en realidad, muy hermosas y muy fácil de perder si no se presta atención a lo que está aconteciendo.

Toda persona puede comprar su propio Misal y llevarlo consigo a Misa. Esto le da un toque personal a la participación en la Misa y puedes traer contigo tus oraciones favoritas para recitarlas antes o después de la Misa. Sugiero que busques el Misal Romano Católico Diario.

5.- Pídele ayuda a tu Ángel de la Guardia para estar atento

Es fácil olvidar que la Misa es una reunión entre el Cielo y la Tierray que tu Ángel Guardián es el ayudante perfecto para mantenerte inmerso en la liturgia. Ellos están a tu lado y listos para ayudar. Sólo debemos pedírselo. Ellos aprecian especialmente la invitación a acompañarte mientras recibes la Santa Comunión. Ellos nunca tendrán la oportunidad de recibir a Jesús en la Eucaristía, así que el estar contigo durante este momento es un evento especial.

Así que la próxima vez que te prepares para asistir a Misa, considera estas 5 maneras que te permitirán no sentir que la Misa es una formalidad y participar activamente en el regalo más preciado que Dios le ha concedido a la humanidad.

Nota original de Pildoras de Fe aquí